Hijo mío cuando ausente,
sientas tedio y soledad,
vuelve en alas de la mente,
al regazo maternal,
y de noche cuando sueñes,
y más tarde al despertar,
es preciso que recuerdes,
que mi amor te ade cuidar.
Hijo mío nunca olvides,
en la lucha ser tenaz,
que el fracaso no te arredre,
siempre existe un vez más;
que la vida no te asombre,
ni te inquieten los demás,
cuida mucho tu buen nombre
sigue en pos de la verdad.
Hijo mío nunca intentes,
recibir si no has de dar,
pon tu amor en la simiente,
para verla germinar,
riega al fondo, en sus raices,
no te canses de abonar,
y verás que lindas mieses,
podrás luego cosechar.
Hijo mío ten presente,
que en silencio ede esperar,
tu regreso cada noche,
en la puerta del hogar,
más, si un día para siempre,
me tuviese que marchar,
no te aflijas, se paciente,
que nuestra alma es inmortal,
y que arriba nuevamente,
nos habremos de encontrar.